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Gracias por tus comentarios.
Tu obra es bella y luminosa... En esta encuentro esa dualidad que impregna todas las cosas de la vida... Una imagen delicada pero intensa, que conmueve, luz y sombra en eterna comunión. Maravilloso trabajo! Saludos,
Helena
Un amigo poeta me comunicó una vez que en el corazón guardamos semillas que germinan o no, según la capacidad de amar que tengamos. Una de ellas es el Perdón,si la guardamos para siempre sin perdonar,a la luz de la vida, en nuestros ojos leeremos todo el dolor no perdonado.Pidamos Perdón siempre,a nuestros amigos,y por que nó a nuestros enemigos si los tenemos tambien.Enhorabuena,saludos.
El papel se impregna del amargo perdón y sus falanges cromáticas. Grises levas se funden en el abrazo espasmódico de los clavos que lo forjaron. El perdón y el sentimiento de culpa; las sombras que planean vertiginosamente sobre el alma.
Una vez mas, pero no la última.
Los huecos que golpean y una sola palabra que traerá la ansiada calma.
Felicidades por tan buen trabajo.